Adicciones Tecnológicas

“Adicciones Tecnológicas”

Adicciones no químicas que involucran la interacción Hombre-Tecnología Estas pueden ser pasivas como la televisión o activas como los juegos o el uso de Internet..

Adicción al Móvil

Inmersos en una sociedad de consumo, la necesidad de estar permanentemente localizables y en contacto fomenta el consumo de las nuevas tecnologías, en este caso especialmente el móvil, herramienta sin la cual muchas personas se sienten incapaces de salir a la calle porque ya no conciben su vida sin poder interactuar, localizar a quien desean en todo momento, o mostrarse activo para sentir que son parte de situaciones, momentos o espacios donde necesitan ser aceptados.

La edad en la que se desarrolla esta problemática es muy temprana, en torno a los 12 (doce) años. Los menores tienen un acceso fácil al móvil ya que normalmente son los propios padres quienes lo facilitan y lo costean. Los progenitores ven en el móvil una herramienta muy útil para controlar y estar informados en todo momento de dónde y cómo están sus hijos. De este modo una visión crítica y negativa es más difícil de desarrollar y se engloba al móvil en la categoría de “bien necesario”, normalizándolo y aceptándolo por los padres que son el modelo a seguir de los menores.

Señales de Alerta

El modo de comportarse de la persona con este tipo de dependencia consiste en permanecer constantemente alerta al móvil, vigilante ante cualquier señal. A pesar de no oírlo, consulta la pantalla del móvil para ver si ha recibido mensajes. Lo hace de un modo compulsivo y fuera de control, aunque esté realizando otra actividad como trabajar, estudiar, comer… Son personas con una autoestima baja que necesitan una constante necesidad de comunicación virtual.

Suelen tener varios móviles con todo tipo de prestaciones. Están muy atentos a las novedades y en ocasiones algunas personas incluso llegan a contratar varias líneas de telefonía móvil con varias compañías.

Si a la persona se le rescinde el uso, voluntaria o involuntariamente, aparece sintomatología típica de un “síndrome de abstinencia”: mal humor, excesivo nerviosismo, ansiedad aguda, irritabilidad, sudoración, palpitaciones… etc.

Esta sintomatología mejora en cuanto se puede volver a hacer uso del móvil.

El uso del móvil es el eje de su vida en el adicto, usándose a todas horas y como vehículo principal de relación. Se autodefine como persona que no puede pasar mucho tiempo sin usar el móvil, lo usa para infinidad de cosas: jugar, sacar fotos, comunicarse con amigos y desconocidos…y llega a considerarlo como una forma imprescindible de relación.

Subyacente a este uso excesivo del móvil, encontramos en estas personas características individuales y personales importantes: carácter inmaduro, falta de autoestima y seguridad en sí mismo, inestabilidad, dificultades para iniciar o mantener relaciones sociales, deficiencias en sus habilidades sociales y muy especialmente en sus capacidades de comunicación.

Efectos

El gasto económico que se realiza en el uso del móvil es muy significativo, llegando a invertir todo el dinero del que se dispone. En ocasiones la persona se ingeniará maneras legales e incluso no legales para conseguir más dinero para su utilización.

A pesar de que la persona presume de tener muchos contactos y amigos, en realidad sus contactos sociales reales van disminuyendo en favor de una comunicación casi exclusivamente mediada por el móvil, poco a poco va sufriendo un aislamiento que le comportará sentimientos de soledad y depresión.

Su conducta compulsiva también conlleva al abandono de actividades lúdicas y de ocio que realizaba hasta el momento que se desata la adicción, como por ejemplo, la práctica de algún deporte o salidas con conocidos lo que a su vez aumenta el aislamiento.

Una señal de alarma importante es la consideración que hace el entorno más cercano del adicto: familia, amigos educadores. Normalmente hay una negación de la persona con dependencia al móvil pero es frecuente que la familia entre en disputas continuas por el uso que hace del móvil y por las consecuencias que suele reportar, normalmente las primeras discusiones comienzan ante la alarma por determinadas facturas excesivas. La persona con adicción al móvil frecuentemente tendrá situaciones de mala comunicación y relación con su entorno más inmediato (familia, pareja, amigos…) ante los que se siente continuamente expuesto y atacado y del que se defenderá incluso agresivamente.

También pueden darse contactos con personas no del todo recomendable, desconocidos que en ocasiones pueden comportar situaciones de riesgo.

Con el tiempo la persona es incapaz de mantener un buen funcionamiento en otros aspectos de su vida, produciéndose fracaso escolar, ruptura de relaciones importantes, bajo rendimiento laboral…

A pesar de las consecuencias negativas de este uso excesivo del móvil la persona no desiste en su comportamiento, al contrario, la persona tiende a minimizar e incluso negar estas consecuencias negativas al tener una total falta de conciencia del problema.