Atendamos las causas

A raíz de publicar que los videojuegos causan adicción y tienen la misma categoría que el consumo de drogas o el juego de apuestas, nos han estado cuestionando sobre las causas posibles.

Aclarando que nuestras publicaciones en ningún momento han referido que la causa de la tragedia de una escuela en Coahuila hayan sido los videojuegos, sino que solo tratamos de ponerle visibilidad a un importante tema de la agenda pública, debemos decir que existen, como en otras adicciones, factores de riesgo que pueden contribuir a desarrollar la enfermedad.

Si bien todas las adicciones son multicausalesy tienen orígenes diversos, existen factores de riesgo que facilitan su desarrollo y aplican para cualquier dependencia.

En redes sociales he leído comentarios de que no se pueden responsabilizar a los videojuegos de la tragedia y es un tema de raíz lo que debería analizarse, desde la responsabilidad de los padres en la atención y cuidado de sus hijos, los valores y los usos y costumbres.

Suscribimos esas afirmaciones y somos partidarios de un análisis profundo del daño actual al tejido social en México, lleno de estereotipos que producen generaciones de niñas, niños, adolescentes y jóvenes con características muy peculiares que deben estudiarse más allá de clasificarlos como millennials, centennials o cualquier categoría similar.

Evidentemente los valores, los estereotipos aspiracionales que marcan conductas estresantes en los jóvenes, la facilidad de conseguir la sustancia de consumo o en este caso los videojuegos, los prototipos de la búsqueda del placer y los bienes materiales de manera fácil, la influencia de los medios masivos y las redes sociales, el descuido de los padres en la atención y crianza de sus hijos, la disfuncionalidad del hogar, antecedentes de adicción en la familia y un vacío existencial o falta de un asertivo manejo de la comunicación y las emociones, son materia prima para desarrollar a un nuevo adicto.

Somos partidarios de atacar las causas, de trabajar en la prevención y de fortalecer los factores de protección, en lugar de estigmatizar a quienes padecen de esta enfermedad sea de consumo o de conducta.

La prevención debe hacerse desde la niñez primaria, en trabajos con rigor científico que permitan abarcar los diferentes universos y sus características y anhelar que el tratamiento y atención de adictos sea cada vez menor.

omarcervantesrodriguez.esp@gmail.com