Darle un celular a un niño es como darle drogas o alcohol: Estudio

Con el avance de la tecnología, actualmente es común ver a niños y jóvenes con distintos dispositivos móviles; desde un celular, hasta tablets y consolas de videojuegos. Si bien para muchos esto ya es algo normal, un reciente estudio determinó que esto es igual a darle drogas o alcohol a los menores.

De acuerdo con Mandy Saligari, especialista en adicciones; cuando los infantes están inmersos en actividades relacionadas con estos dispositivos, generan dopamina, la cual esta relacionada con las actividades placenteras en el ser humano. Si bien esto es natural, en los niños puede generar cambios de humor.

Junto a eso, detectó otro tipo de malestares asociados, tanto físicos, como psicológicos; entre los más destacables tenemos dolores de cuello y muñecas, mala postura, ansiedad, depresión y trastornos de sueño. Todo esto puede derivar en un mal desarrollo psicosocial, que se refleja en aislamiento por parte del infante.

El celular es la niñera del Siglo XXI

Alrededor de esto, varios expertos han señalado que se está viendo un fenómeno muy parecido al ocurrido a finales del Siglo XX con la televisión; donde el aparato receptor se convirtió en una especie de ente cuidador y miembro de la familia, más que un sistema de entretenimiento.

En ese momento se habló de la adicción a la televisión, donde las personas (sea en solitario o en grupo), organizaban su vida en torno a la máquina dejando de lado otras actividades o interacciones que no incluyeran a la misma. Esto mismo se replica en la actualidad con los dispositivos móviles.

No obstante, se ve una mecánica diferente; pues mientras que la tele podía ser compartida; los móviles son objetos de vena solipsista. Asimismo, exponen al usuario a diversos peligros de orden informático, como fraudes, contenido pornográfico o trata de personas.

La misma Saligari señala que muchas de sus pacientes son adolescentes menores de 15 años, que reconocen tener una dependencia a su celular y han compartido fotos de ellas desnudas o en contextos de orden sexual; lo cual se les hace de lo más normal.