«Han rebrotado las adicciones al juego y al mal uso de internet»

Gijón. Proyecto Hombre, como

centro sociosanitario, mantuvo durante el confinamiento su actividad esencial. Prestó apoyo a las 215 personas con adicciones con las que trabaja en Gijón (110 en el Centro de Atención Múltiple, 96 en el Centro Reciella y 9 en un piso de acogimiento). En Asturias el número de personas atendidas asciendió a 516. A todas ellas, los 66 trabajadores de la fundación ofrecieron una respuesta terapéutica, pero de manera telemática. Tratamientos que atienden la adicción a la cocaína y los psicoestimulantes, al alcohol y a los policonsumos de manera diferenciada.

Las sesiones de respuesta profesional que se imparten de manera periódica con cada uno de los pacientes, además de para estar en contacto con los familiares y así ofrecer un servicio de apoyo y gestión, también sirven para ayudar a los enfermos a establecer comportamientos, pensamientos y rutinas que intenten alejar o minimizar factores de riesgo.

Lo que han visto es que tras el confinamiento, «han comenzado a aflorar nuevos problemas y rebrotado nuevas adicciones. Sobre todo en el juego y el mal uso del internet», anota Julio Jonte, director de la Fundación Proyecto Hombre. Un repunte también en llamadas y peticiones de terapia que «no podemos atender como quisieramos». El obligado control del aforo hace que las consultas presenciales deban espaciarse más y la oferta se vea afectada. Aunque se realizan consultas telefónicas, «la presencialidad provoca una relación personal más humana con los pacientes», subraya. Han llegado incluso a recibir peticiones de ingreso en alguno de los pisos de acogimiento de los que dispone la fundación. Centros residenciales repartidos entre Gijón (nueve plazas), Candás (22) y Oviedo (13). Un total de 44 usuarios.

Mayor consumo de alcohol

Otro de los repuntes más pronunciados durante el encierro, y después de él, ha sido el consumo de alcohol. Sin embargo, más controlado ha estado el consumo de cocaína.

Las llamadas telefónicas durante el confinamiento y después de él han servido también para que los terapeutas hayan detectado la aparición de problemas de convivencia intrafamiliar. A pesar de todo, aseguran que la mayoría de ellos pudieron ser controlados tras un exhaustivo seguimiento telefónico.

El verano solía ser una época tranquila en la fundación, pero Jonte advierte de que el de 2020 será, por desgracia, «muy movido».