Hay poco interés por la salud mental

Las calles de la ciudad son el ref lejo de una salud mental colectiva que se va agravando cada año.

Según el exdecano de psicólogos, la violencia se incrementa, las personas son más intolerantes hasta para formar una cola en algún establecimiento.

Y si a eso añadimos las nuevas adicciones, como el uso de la tecnología, el alcohol y las drogas, el resultado podría ser un mayor incremento de pacientes con desórdenes mentales.

En Piura, el caos en las calles, la violencia de los transportistas, la inseguridad, el ruido y descontrol de vehículos están haciendo su trabajo: llevar al límite la salud mental de los piuranos.

Algunas personas la expresan a través de la violencia y la intolerancia. Otros, con la depresión, ansiedad y las adicciones.

El diagnóstico de los especialistas está dado, lo preocupante es que la poca importancia se le está dando a esta amenaza que afecta directamente la parte más sensible de las personas.

Según Diresa, 285 mil 469 piuranos han sido atendidos por algún desorden mental, pero a pesar de las cifras preocupantes, en Piura no hay siquiatras suficientes para atender a la población; mientras el Estado se ha desentendido del problema de salud pública.


Escrito por: José Neyra Moncada