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En 2017, la Agencia de Regulación y Control de las Telecomunicaciones (Arcotel), publicó una infografía con datos sobre los abonados del Servicio Móvil Avanzado (SMA) y de acceso a internet, señalando entre las estadísticas, que 11 de cada 100 niños de entre 5 y 15 años, poseen un teléfono móvil activo y de ellos seis usan un smartphone.

Por lo que, en el mundo globalizado que actualmente se educan los jóvenes, las vertientes arrojan otras preferencias, a lo que sus antecesores hacían, o se dedicaban la mayor parte de su tiempo.

Ante la pregunta, a seis estudiantes de la unidad educativa Margarita Cortés, sobre en qué ocupan la mayor parte de su espacio, definieron que a la educación, uso de tecnología y compartir con la familia, como las opciones más prominentes a escoger.

A sus 17 años, Maicon Corozo, establece que del 100% de su jornada diaria, la mitad la dedica a estar más con su familia, tomando en cuenta que si bien su especialidad se basa en la Informática, reconoce la adicción que esta genera, pero a la vez, indica que no se debe perder el camino y definir horarios concretos, para no alejarse de quienes lo apoyan.

Tecnología al alza

Su otro cincuenta por ciento, la dedica a los estudios y a la tecnología, esta última, concentrada en redes sociales, programas multimedia o de computación, que serán útiles explica, cuando realice su postulación a una carrera universitaria.

En un 40% de su espacio, Laidy Nazareno, de 16 años, ocupa las redes sociales y la interacción a través de la red con sus amigos.  Está clara en no dejar de lado a sus allegados, peor aún a sus estudios, a quien también le da un mayor crédito, porque reconoce que es la única forma de generarse tranquilidad al futuro.

“Hay que cuidarse mucho de ello, existen estafas, robos, secuestros, nos introducimos más en la red, pero a la vez abandonamos a quienes tenemos cerca”, exhorta Nazareno, ante la utilización de las nuevas tecnologías.

María José Cuero, de 15 años, ubica en su mente parte de la pregunta, salta entre sus respuestas, que las tres cuartas partes de su tiempo, la ocupa en su teléfono o computador, aminorando un poco el tiempo con los demás, a lo que atribuye un poco del contenido gracioso o viral que se encuentra a un clic o un toque en la pantalla, de distancia.

Tomar ejemplos

Comprometido con los estudios, es la forma en la que lleva Miguel Ortiz, de 17 años, el corto camino de su vida. Lamenta, que muchos de sus compañeros, estén involucrándose completamente en las redes, pero también en otros vicios, con sustancias dañinas, en las calles, con malas compañías, entre otros, desperdiciando el esfuerzo que hacen sus padres.

En un mismo perfil, analiza Brittney Montenegro, de 15 años, que la realidad actual se maneja en una era tecnológica, que no se pueden apartar los celulares, como medios de comunicación, en donde también se usa el internet para este fin.

Por lo que simplifica, que se debe hacer un equilibrio entre los objetos tangibles y los que no lo son, por ejemplo el amor de la familia, que se ha ido invisibilizando en el medio, atribuidos a la no distribución correcta del tiempo, ni la conformación de prioridades en la vida del adolescente.

‘Padres estarán y no una máquina’

La adolescente Melody Caicedo, de 15 años, apunta a una buena estructura familiar para que los niños y niñas no busquen refugio en los aparatos tecnológicos, todo lo basa en una buena comunicación, diciendo a sus pares que reconozcan a futuro, que una máquina no estará cuando existan problemas.

“Ellos son todo para nosotros, nos dieron todo, no lo hizo ni el internet u otra máquina”, opina Billy Angulo, de 15 años, que si bien está empapado de la era digital, pone en primer lugar a su familia.