La nomofobia, el miedo a perder el celular, a quedarse sin batería o sin cobertura de red | Orientación | La Revista

¿Qué significa nomofobia, de dónde salió esa palabra? Es un acrónimo para no-mobile-phone-phobia, un término acuñado en el 2010 durante un estudio encargado por el Servicio Postal del Reino Unido a la organización investigadora YouGov. En un sondeo de 2017, la agencia concluyó que el 38 % de los adolescentes británicos creen que no podrían vivir ni un solo día sin su smartphone

La oficina de correos quería conocer el grado de ansiedad que sufrían los usuarios de teléfonos móviles. El estudio de 2010 descubrió que casi el 53% de los usuarios británicos tendían a angustiarse cuando perdían sus dispositivos o se quedaban sin batería o sin cobertura de red. Esta ansiedad, según una nueva encuesta de YouGov en 2019, ha avanzado hasta el 60 % entre la población de 18 a 34 años.

Múltiples dimensiones

Mientras tanto, en 2015, la Universidad del Estado de Iowa identificó cuatro dimensiones de la nomofobia entre sus estudiantes de pregrado

  1.  El miedo a no poder comunicarse con amigos. 
  2.  La falta de conexión en general. 
  3.  No poder acceder a información.
  4.  Perder algo que ven como una comodidad. 

En vista de estas ansiedades, que pueden ir combinadas y reforzarse entre sí, no es sorprendente que más de la mitad de los nomófobos no llegan a apagar nunca sus teléfonos. 

Hay maneras de descubrir si uno ha sucumbido a la fobia, por cierto. El mismo equipo de la U. de Iowa diseñó un cuestionario (el NMP-Q), que incluye preguntas como: 

  •  ¿Para qué propósitos usa normalmente su teléfono?
  •  ¿Cómo se sentiría si deja su teléfono en casa y tiene que pasar el día sin él?
  •  ¿Se sentiría ansioso si por alguna razón no pudiera usar su teléfono cuando quisiera hacerlo?

En respuesta, los participantes pueden elegir entre las siguientes opciones: “Me siento incómodo sin acceso constante a la información a través de mi teléfono”. “Si me quedara sin saldo o agoto mi paquete de datos, entraría en pánico”. “Me sentiría ansioso porque no podría recibir mis correos electrónicos”. “Me sentiría nervioso porque no podría recibir mensajes ni llamadas”. 

¿Una adicción como cualquiera?

Entre las tecnofobias, la nomofobia se ha asegurado un lugar destacado. Algunos investigadores la consideran la más grande adicción no farmacológica del siglo XXI. 

“En muchas maneras, la adicción a los juegos digitales es más difícil de tratar que el alcoholismo o la farmacodependencia, porque el internet está en todas partes”. 

Dr. Susumu Higuchi

El psicólogo clínico Samuel Merlano explica que genera los mismos síntomas que cualquier adicción (alcohol, drogas, trabajo). “Al igual que con las anteriores, la persona se justifica y niega su problema, dice que es una necesidad, así como el alcohólico aduce que su problema se debe a su agitada vida social”. 

La nomofobia genera alteraciones en el carácter y la calidad del sueño, produciendo irritabilidad, ansiedad, depresión, baja productividad laboral, tensión en las relaciones interpersonales. 

El celular es visto en el mejor de los casos como algo inofensivo, una herramienta de conexión social. Sin embargo, dice Merlano, se utiliza en la mañana, tarde, noche, y en el caso de los adolescentes, resalta, en la madrugada, sin generar mayor preocupación, “cuando en el alcoholismo se considera que si se toma cada fin de semana, ya hay un problema”. Además, se crea el síndrome de abstinencia. “Te quito el celular es una de las mejores técnicas para amenazar a los jóvenes”. 

Internet solo es la puerta

La nomofobia deriva en una serie de complicaciones. No solo se trata de la conexión a internet. Se trata de las diferentes redes. Y también del consumo de pornografía en línea. En este último caso, comenta el psicólogo, algunos estudios apuntan a que el cerebro reacciona de manera similar a cuando se consumen drogas. 

Según la Organización Mundial de la Salud, al momento está en debate si el uso excesivo de internet y dispositivos electrónicos debería ser en sí mismo el foco de un nuevo trastorno de conducta, con una única representación clínica, o si internet y las nuevas tecnologías son simplemente un vector para una amplia gama de desórdenes: la adicción a los videojuegos (reconocida oficialmente como un trastorno), la sobrexposición, las apuestas (aceptadas como otro desorden), las compras compulsivas, el sondeo de información ajena y la pornografía. 

El doctor Susumu Higuchi es director del Centro Médico y de Adicciones Kurihama, en Japón, donde empezó el primer programa para adicción a internet en 2011, y actualmente se atienden alrededor de 2 mil pacientes al año, muchos de ellos adolescentes. ¿Cómo describe Higuchi a sus pacientes? Los síntomas son amplios, pero tienen en común incapacidad para limitar el tiempo de juego, y la compulsión a seguir jugando a pesar de las consecuencias negativas, como no poder levantarse de la cama, retirarse de la escuela (casi la tercera parte de los pacientes son estudiantes) o perder el trabajo. 

Higuchi considera que tratar a los pacientes es en extremo desafiante, en parte por la ubicuidad del internet. “En muchas maneras, la adicción a los juegos digitales es más difícil de tratar que el alcoholismo o la farmacodependencia, porque el internet está en todas partes”, y porque según sus investigaciones, toma apenas un mes desarrollar una total dependencia a una nueva tecnología

Soles artificiales

La luz azul de la pantalla mantiene el cerebro activo aun en medio de la oscuridad. Si no se duerme bien, recuerda Merlano, no hay reparación neuronal ni se generan dopaminas y endorfinas, que soy transmisores de la relajación y bienestar. 

Si sus hijos menores de edad manejan sus propios teléfonos celulares, establezca un horario de uso. Luego de eso, deben entregarlos a usted para apagarlos, hasta el siguiente día. “Eso no les dejará más recurso que dormir en el horario que deben”. 

Toda persona con problemas de adicción tiene vacío afectivo. La familia necesita fortalecer la relación con los niños. Conversar, hacer planes familiares, salir juntos, hacer juegos en casa. Entre más comunicación exista, mejor el resultado. 

Exprese afecto físico. “Pero si los padres también han entrado a la adicción, no podrán romper ese círculo. Dar abrazos, besos, jugar juntos crea conexión”. Merlano explica que hay en los niños una confusión entre aquello que necesitan y lo que desean. “Cuando tengo el amor que necesito, no me hace falta remplazarlo con un objeto; pero si no hay nadie que proponga ese amor, entonces me refugio en el objeto”.

Espacios libres de internet

Las personas no suelen acudir a estas instancias hasta que alcanzan un punto realmente bajo: despidos, bajo rendimiento laboral, pérdida del año escolar, problemas por conversaciones demasiado frecuentes con gente que no es su pareja. 

También cuando manifiesta agresividad verbal y física. No duerme. Tiene ataques de pánico ante la posibilidad de no tener el celular. 

Un buen ejercicio que recomienda Merlano para desintoxicarse es establecer espacios y tiempos libres de celular. “En un paseo familiar, en la playa, apaguen todos los teléfonos y déjenlos en el auto”. Los padres no están exentos. 

Otras áreas libres de conectividad, además de las vacaciones familiares, son el lugar de culto o crecimiento espiritual. Los ambientes funerarios. Los servicios médicos y de atención al cliente  (tanto por parte de los usuarios y pacientes como de los profesionales). Los centros educativos, a menos que el profesor utilice el celular como parte de la estrategia. En cuanto esta termine, los celulares deben desaparecer de la vista. (D. V.)