La ratonera del juego online

Página de apuestas online./LP
Página de apuestas online. / LP

El estudio del psicólogo Francisco Bou advierte de que la «publicidad incontrolada» contribuye a que un 2,5% de este tipo de jugadores desarrollen ludopatía | Un informe confirma que las apuestas en internet son cuatro veces más adictivas

Enciendes la televisión para ver el partido de fútbol de tu equipo. Ves a tus jugadores favoritos con patrocinios de plataformas de apuestas en sus camisetas. Antes, durante y después del encuentro te bombardean con un sinfín de publicidad de juegos de azar. Te llama la atención pero piensas que eso no es para ti. Sales a la calle y te sorprenden esos nuevos salones de juego que han proliferado en cada barrio a los que entran muchos jóvenes y dudas. Pero decides no pasar porque te pueden ver conocidos. Llegas a casa y lees un WhatsApp del grupo de toda la vida diciendo que uno ha ganado su apuesta de esa semana y te decides a entrar en una web que te han dicho que te regalan 10 euros al registrarte. Y decides jugar porque, total, nadie va a enterarse y no va a pasar nada. ¿O si?

Un estudio realizado por el valenciano Francisco Bou, psicólogo clínico y experto en patologías, evidencia el riesgo de las apuestas por internet, que son cuatro veces más adictivas que las físicas. Este informe, que pone datos a una percepción que ya era generalizada, revela que el anonimato de internet y su accesibilidad contribuyen de forma clara a que exista un mayor riesgo. En concreto, el documento habla de que «un 2,5% de quienes juegan online desarrollan una adicción al juego o ludopatía». Cuatro veces más de los que la padecen en casinos, tragaperras, bingos y salones de juego que ya en sí entrañan un importante riesgo.

Bou remarca que vivimos en un contexto con «campañas publicitarias incontroladas» que, unido a otros factores potencian la atracción hacia las apuestas online. La presión del entorno, la permisibilidad social, el fácil acceso, las apuestas asequibles, y el escaso tiempo de recompensa también influyen en hacer más atractiva esta opción. Además, Bou advierte que desde su regulación en 2012 el juego online no ha hecho más que aumentar. Una situación en la que ha influido también la tecnología, la accesibilidad, el anonimato, la facilidad de desconexión, la sencillez, la inmediatez del resultado. Algo que no presente en otros formatos tradicionales.

El estudio recuerda datos alarmantes del juego online y señala que, de todo el dinero jugado en el primer trimestre de 2017, el 46,36% fue destinado a las apuestas, seguido del casino online (40%), póker online (13,52%) y Bingo online (0,57%). Esta práctica conlleva los mismos riesgos que las apuestas tradicionales como son la pérdida de control del jugador, la dependencia emocional e interferencia grave en la vida cotidiana y relaciones familiares y sociales e incluso puede llegar a profundizar la problemática.

Los puntos clave

Los factores que atraen.
Presión de conocidos, publicidad, permisibilidad social, fácil acceso y apuestas asequibles.
Las cifras.
Casi nueve de cada diez euros jugados en internet están destinado a casinos online y apuestas.
Publicidad.
Advertencia de publicidad masiva e invasiva sin restricciones ni tan siquiera en horario infantil.
Campañas públicas.
Importancia de potenciar el juego responsable que establece un límite de tiempo y dinero.

Regulación pendiente

Las competencias sobre los juegos de azar están divididas entre las comunidades autónomas, que les corresponde fijar las normas a los locales físicos y que en el caso de la Comunitat se espera que en dos meses vea la luz una nueva ley, y el Gobierno central, que puede regular las apuestas online. El Ministerio de Consumo en manos de Alberto Garzón ya ha anunciado que impulsará una norma que será bastante restrictiva. Pese a que queda mucho por cerrar, sí que se espera que se ponga coto a la publicidad.

Bou también aprovecha el informe para poner encima de la mesa una serie de puntos que considera que tendrán que estar presentes en la nueva legislación. El psicólogo quiere que se impulsen limitaciones para las emisiones entre las 1 y las 5 de la mañana así como en las acciones promocionales, que muchas veces para atraer al público presentan bonos de bienvenida o campañas de fidelización. Del mismo modo, plantea prohibir «los mensajes que infravaloren el esfuerzo, estudio o trabajo o sugieran que las habilidades personales o el reconocimiento social mejoran con el juego», reforzar los sistemas de identificación de identidad para verificar que no accedan a estas páginas menores de edad.

Otro punto clave que propone que se lleva a cabo son las campañas de sensibilización. Pese a que ya existen iniciativas particulares y primeros pasos de las instituciones, Bou propone fomentar el denominado juego responsable estableciendo un límite de tiempo diario para dedicar a los juegos de azar y una cantidad de dinero límite que si se agota implicaría dejar de apostar. Con estos parámetros, apunta que se evitarían muchos casos de adicción y ludopatía.

Una especial indicencia en los menores de edad

Los adolescentes comienzan a apostar a partir de los 15 años gracias a la falta de control, el fácil acceso y las presiones sociales

Si las apuestas en general y las online en particular entrañan ya una importante serie de riesgos para la población que pueden llevarlas a cabo, la mayor de 18 años, lo hace aún más para los menores de edad, que aunque no deberían tener acceso a los juegos de azar son uno de los colectivos con mayor riesgo de sufrir ludopatía.

El psicólogo Francisco Bou detalla que a partir de los 15 años muchos jóvenes entran en el mundo de las apuestas gracias a la falta de control, el fácil acceso y las presiones sociales. Y es que, como ya advirtió el último estudio de la Centro Reina Sofía, los jóvenes ya lo consideran una forma más de ocio.

El informe de Bou remarca que internet proporciona a los menores de edad «una realidad virtual alternativa de inmersión y anonimato que es percibida como una actividad de riesgo». «Su motivación no es fundamentalmente ganar dinero sino la excitación y el placer que les produce», advierte Bou. Del mismo modo, el estudio pone de manifiesto el escaso control parental y destaca la impulsividad y el déficit de asertividad como algunos de los rasgos del perfil del adolescente que apuesta online. Por ello, se piden medidas concretas tanto a nivel estatal como autonómico para que estos juegos de azar no sean tan accesibles para un colectivo especialmente vulnerable.

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