¡No sin mi teléfono móvil!

Adolescentes consultan sus teléfonos. /IDEAL
Adolescentes consultan sus teléfonos. / IDEAL

Las nuevas tecnologías se cuelan entre las adicciones más repetidas entre los jóvenes | Más de una treintena de personas de entre 15 y 25 años recibe tratamiento en Indalajer por esta dolencia, la mayoría por los juegos ‘online’ o dependencia a internet

«¿Sería capaz de permanecer tres días sin tener conectado el teléfono móvil a Internet?». Esta pregunta la lanza a este periódico Tania Sánchez, psicóloga de la asociación almeriense de jugadores de azar rehabilitados ‘Indalajer’, quien señala que una persona es adicta a las nuevas tecnologías cuando el uso determinado de internet o del teléfono móvil «nos impide hacer nuestra vida con normalidad».

Hacer uso del teléfono móvil no es malo. Consultar internet como herramienta de trabajo, tampoco. Disfrutar con una buena charla en una red social está bien. Lo que puede ocasionar verdaderos problemas es si esas acciones se repiten de manera compulsiva cada día. «La sociedad es totalmente dependiente del teléfono móvil o de otros soportes que nos permiten conectarnos a internet de manera rápida. Cualquier excusa es válida para hacer uso de estas herramientas», señala la especialista.

Este problema, extendido entre los adultos de manera generalizada, cada vez aparece a edades más tempranas. Sánchez afirma que internet «mejora a corto plazo el ánimo de quien sufre problemas de autoestima pero con el tiempo, hace empeorar la situación». Un factor que está directamente relacionado con la «educación que hayamos adquirido de cara al uso de las nuevas tecnologías». Por este motivo, el centro de la diana de esta dolencia «está estrechamente relacionada con los adolescentes», puntualiza Sánchez. De hecho, el Centro de Tratamiento Ambulatorio del Juego Patológico en Almería de Indalajer, situado en el número 222 de la avenida del Mediterráneo de la capital, atiende en estos momentos más de una treintena de jóvenes por adicciones relacionadas con las nuevas tecnologías. «La mayoría de estos usuarios tienen problemas con los juegos de azar online, pero también tenemos en tratamiento a adolescentes que sufren una adicción a los videojuegos o al teléfono móvil», explica la psicóloga.

El perfil que más se repite entre los menores que sufren una adicción a las nuevas tecnologías no entiende de sexos, «afecta tanto a hombres como mujeres» y suelen tener una edad comprendida entre los 15 y 17 años. Uno de los síntomas de alarma más comunes entre los adolescentes que pasan demasiadas horas frente a un ordenador, teléfono móvil o cualquier otra herramienta con acceso a la red, «es la agresividad que muestran cuando se le pregunta por este hábito». Las repuestas ante este problema «suelen ser contestadas con evasivas», responde Sánchez.

Terapias personalizadas

En cuanto a las terapias dirigidas a este tipo de adicciones la psicóloga destaca que tienen «un tratamiento especial y siempre personalizado». Si a un adicto a los juegos de azar debe romper totalmente con el hábito, en el caso de los menores que hacen un uso abusivo de internet se debe incidir para «corregir la conducta y hacer que los jóvenes hagan un uso correcto». La terapeuta señala que para solucionar el problema con los menores no se les puede prohibir hacer uso de su teléfono móvil o del ordenador. Caeríamos en un «error», incide Sánchez, quien indica que, en la mayoría de ocasiones, «para los padres es más cómodo que sus hijos pasen las horas jugando con su ordenador o videoconsola».

La especialista de Indalajer, cuyo centro es uno de los más idóneos en territorio almeriense para tratar cualquier adicción no tóxica, ya sea relacionada con los juegos de azar o con la adicción a las nuevas tecnologías, señala que una de las claves frente a este tipo de adicciones en adolescentes está en «la conducta y las pautas» que marquen los padres a la hora de racionalizar el uso de las nuevas tecnologías. Desde Indalajer advierten que este tipo de adicciones pueden desembocar en problemas relacionados con el juego cuando alcancen la edad adulta.