Una ONG ayuda a los padres a proteger a sus hijos en Internet

“Conciencia en red” aporta al conocimiento de los adultos para ayudar a los chicos.

A través del sitio web “Conciencia en red”, todos los que navegan en Internet pueden aprender a manejarse de manera segura. Se trata de una ONG creada por especialistas en computación, abogados y psicopedagogos que, antes de eso, se definen como padres preocupados por la creciente exposición de los chicos a lo virtual y el desconcierto que esto les genera a los mayores.

Natalia Toranzo, licenciada en Informática, es una de las fundadoras. Desde hace años decidió especializarse en legislación sobre Internet y los tres principales peligros a los que se exponen los niños en las redes sociales, que son: hostigamiento grupal (ciberbullying), el engaño con fines de abuso (grooming) y el intercambio y manipulación con imágenes íntimas (sexting y sextorsión).

Este año, los integrantes de la organización llegaron a nuestra provincia para desarrollar un congreso del que participaron profesionales, padres y niños. La buena repercusión de la actividad evidenció el interés de la comunidad en la problemática y dejó al descubierto la falta de especialistas idóneos dispuestos a colaborar.

Toranzo planteó que, ante el desconocimiento, hay papás que les prohíben a sus chicos el contacto con la tecnología y también están los que se van al otro extremo y los dejan solos, asumiendo que saben qué hacer porque crecieron rodeados de pantallas.

“Los chicos siempre necesitan el acompañamiento de los padres, como en cualquier ámbito, porque están interactuando con adultos y personas que no conocen. Tampoco hay que impedirles usar el celu o la tablet, lo más razonable es explicarles que deben tener cuidado”, señaló.

Cuáles son las pautas a tener en cuenta

La problemática de los delitos cibernéticos contra la infancia debe ser un tema de agenda pública. La organización “Conciencia en red” se propone por ello “llegar a la mayor cantidad de gente posible porque no puede ser un tema solo del derecho informático, todos podemos ayudar a que las redes sean más seguras”, alientan.

Algunas de las sugerencias que pueden ser útiles son:

**Los padres deben estar presentes: No se recomienda que ningún menor se maneje solo en las redes antes de los 18, sin supervisión de los adultos responsables. Los adolescentes también son vulnerables.

Configurar privacidad: elegir siempre la privacidad que van a tener las fotos y el contenido que se comparte en las cuentas, las de chicos y grandes. Estar atentos a lo que muestra una imagen.

**Denunciar: también es preciso prestar atención a los cambios de humor en un chico. Pueden indicar que sufre acoso, maltrato o extorsión por una imagen que compartió.

En campaña

Los miembros de Conciencia en red tienen una campaña con el hashtag #YoTeRespeto, para alertar sobre el peligro de las agresiones y burlas entre pares a través de Internet.

Las alegres fotos subidas a un perfil público pueden derivar en algo serio

Desde “Conciencia en red” sostienen que los delitos cibernéticos aún califican como una problemática nueva y “nadie sabe cómo manejarse”.
“Subís fotos del primer día de jardín de tu hijo en un perfil público y alguien puede saber el colegio al que va para buscarlo ahí, cómo se llama su mamá o si usa Facebook, puede contactarlo y pedirle fotos íntimas con engaños”, comentó Natalia Toranzo. En este sentido, explicó que el mayor riesgo son los chats de juegos en línea. “Son abiertos a cualquiera y los chicos confían mucho en lo que les dicen, aun cuando no podés ver nada de los demás ni saber quiénes son realmente”, sostuvo.

Para prevenir esto, la especialista considera “útil que chicos y padres indaguen en un perfil antes de sumarlo como contacto. Pueden comprobar si es falso por la interacción social que tiene”.

Existen también programas llamados “controles parentales” para bloquear páginas, descargas y contenidos exclusivos para adultos.

“Ciberbullying”

Por otra parte, en base al trabajo con directores de escuelas, comprobaron que el ciberbullying es mucho más frecuente de lo que se piensa, pero pocas veces se llega a una denuncia.